Háblate y quiérete.

Lo que decimos, aunque sea falso, si lo repetimos muchas veces, termina por ser cierto. Incluso, como afirma el dicho, una mentira repetida se convierte en una verdad o, al menos, en algo que terminamos por creernos.

 

Cada día entablamos muchas conversaciones, pero hay una a la que apenas le prestamos atención, es. Hace tiempo que aprendí y, creo que lo hice bien, a dirigirme palabras amables a mi mismo. Se trata de procurar que el diálogo interior sea positivo. Sin embargo, no todos tenemos una conversación interior positiva y amable. Es frecuente que cuando se nos caiga algo soltemos sin más: ¡pero que tonto/a!; o también, en cualquier otra situación: ¡es que soy un desastre!

 

Si seguimos añadiendo frases negativas a las lista podemos poner los No puedo, no sé, todo lo hago mal, todo me ocurre a mi, que son un puñado de ejemplos que habitualmente algunos se dicen y que no conducen a nada, únicamente minan nuestra autoestima y nos perjudican gravemente.

 

El problema viene cuando, por desgracia, acabamos por interiorizar esas frases y creérnoslas. Así, nuestra autoestima y bienestar desciende, de forma que seremos incapaces de aprender nada nuevo, seguir adelante, crecer… de forma positiva.  Por eso la propuesta sería tratar de tener un diálogo amable con uno mismo. Así, cuando aparezca, sin más, una de esas famosas frases, hemos de frenarla en seco y cambiarla por otra más amable.

 

Te propongo eliminar, al menos, tres sentencias frecuentes de tu vocabulario para mejorar tu vida. Si no es posible inmediatamente, al menos, cuando te las digas, páralas en seco y recapacita sobre lo que te estás diciendo y, si es posible, cámbialas. Son estas:

 

1. ¡Soy un…! debe desaparecer, aunque la palabra que le siga sea positiva, porque el hecho de calificarnos nos enmarca y nos impide seguir desarrollando: Soy un … pero mañana puedo decidir ser otra cosa ¿Quien me lo impide? no nos califiquemos, no nos encasillemos..

 

2. ¡Pero que tonto/a! No somos así, simplemente algo no salió como esperábamos. Frenemos esa frase en seco y sustitúyela por un «vale, está vez fue mal, he aprendido y la próxima vez irá mejor»

 

3. ¡No puedo:! Es una de las peores cosas que podemos decirnos porque nos impide conseguir nuestros objetivos. Si antes de empezar una tarea nos decimos: NO PUEDO, nos cerramos al avance, aprendizaje, a descubrir nuevas aventuras… sustitúyela por: ¡Voy a intentarlo!

 

Así que no te digas frases negativas, sé amable en tu dialogo interno siempre, porque si no, terminarás por creértelo.

 

 

 

Fuente: Silvia Adame Fdez. Licenciada en Psicología, dedicada a la Gerontología

 

 

¿Eres más de frases positivas o negativas?

Recuerda que la felicidad depende de ti mismo. Feliz día

 

 

 

Javier Medina

acerca de

tu blog sobre estilo de vida saludable y bienestar personal


 

"No hay viento favorable para el que no sabe hacia donde va"

Lucio Anneo Séneca. 4 a. C., Córdoba - 65 d. C., Roma, Italia.

Filósofo, político, orador y escritor romano conocido por sus obras de carácter moralista.

 


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